Viven
acumulando



01·MAR·2026
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En +Geografía damos un salto, un salto de escala con esta nueva serie que deja atrás la dedicada a #LPGC (a la que ya volveremos…o no). Desembarcamos en la isla redonda, Gran Canaria #GRANCAN, para dar a conocer la expresión territorial de problemáticas que preocupan a toda la población insular, así como el papel que geógrafas y geógrafos tenemos en su estudio y solución. Y, claro, si de problemas vamos a hablar, cómo no empezar por el más importante: la vivienda.
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Según los datos más actualizados del CIS, la vivienda fue colocada por los españoles como la principal preocupación el pasado mes de enero (una posición que mantiene desde hace meses). En Canarias, por lo que sea…, también resulta ser un gran quebradero de cabeza. Tanto nos preocupa que duplica a la segunda de nuestras inquietudes: los problemas generales de índole económica, de los que la vivienda, dicho sea de paso, también forma parte. Fíjense que alarma la cuestión habitacional que hasta supera (y casi triplica) lo preocupados que estamos sobre los políticos y la inmigración. Y mira que acerca de esto último hay un auténtico ejército de cantamañanas colonizando nuestro móvil, dedicados profesionalmente a hiperventilar en 15 segundos y comernos el coco sobre esos temas en TikTok, Instagram, X y otros (co)chiqueros del siglo XXI.
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Será que este de la vivienda es un problema real. Aquí no valen mitos, ni (que nos vendan) motos, bulos ni bolas. Aunque lo intentan. En verdad, los datos nos dicen que Gran Canaria sufre las graves consecuencias de la desigualdad socioeconómica. La gran crisis habitacional es solo un indicador, un síntoma más de un problema de base más amplio.

Veamos lo que nos dice el mapa.
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En Gran Canaria, el principal actor en el ámbito residencial son los propietarios unitarios, es decir, aquellos que solo tienen una vivienda y, a priori, la utilizan para vivir. Representan aproximadamente un 87% de los propietarios y concentran, más o menos, un 68% del parque. Ese predominio es así en los 21 municipios de la isla, pero difiere en función de en cuál nos encontremos. Por ejemplo, la capital es donde esta hegemonía es menos notable, aunque eso no le impide manejar casi 2/3 del total de viviendas. Dentro de este grupo donde menos del 70% del parque residencial está controlado por tenedores de una sola vivienda tropezamos, junto a LPGC, con Mogán, Santa Lucía de Tirajana, Agüimes, Telde y San Bartolomé de Tirajana. Dicho de otra manera, y dándole la vuelta a la tortilla: en una mezcla compuesta por los municipios más poblados (y con más viviendas; fíjate en el tamaño de la tarta), turísticos y localidades-dormitorio se produce el mayor control de vivienda por parte de los multi-propietarios (¡aquí hay mercado, amigo!), cuyo nivel de acumulación tiene un techo municipal, en LPGC, del 36%. Una cifra que, aunque minoritaria, es muy relevante e influyente.
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A partir de ahí, miremos la parte “en color” de los 21 círculos. En la cartografía, toda la porción de las tartas que vean representada en lila, rosa y azul turquesa corresponde con el porcentaje del parque que poseen los tenedores múltiples. Lamento derribar el primer mito: los grandes propietarios no están solos.
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Recordemos que gran propietario se considera a aquel tenedor con más de 10 viviendas. Sí, esto, aunque nos parezca imposible al común de los mortales, existe. No son muchos, cierto, pues apenas representan el 0,22% de los tenedores de vivienda. Sin embargo, concentran hasta un 6,5% del parque de viviendas en la isla (marcado en azul turquesa), principalmente localizado en los municipios que antes comentábamos.
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Esto es lo que se llama hiper-concentración y hay que tenerla muy vigilada (apuntad políticos) porque ya es un grave problema. Está protagonizada por empresas, pero también son personas “físicas” (de carne y hueso, vamos), como tú y como yo, pero con más pasta. Y esperen, que si lo de antes les pareció fuerte, sepan que hay tenedores con más de 100 viviendas, y algunos de ellos ¡también son personas! Son 2 los (glotones) agraciados por el ladrillo, y entre ambos están controlando 367 viviendas en San Bartolomé de Tirajana.
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Me imagino que para reconocerlos por la calle deberás buscar a alguien parecido al tío con bigote del Monopoly. Solo te doy una pista más: los escucharás hablando en español (sobre este tema seguiré sacando punta al lápiz unos párrafos más abajo…).
Sigamos y si me permiten ahora que dejemos un poco de lado el color rosa, es decir, el parque de viviendas en manos de los propietarios medianos. Me da escalofríos llamar así a tenedores de 6 a 10 viviendas en una región donde el sinhogarismo sigue avanzando al galope. Solo apunto un dato: son apenas el 0,5% de los propietarios en Gran Canaria, pero controlan aproximadamente el 3% de las viviendas de la isla.
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Llegamos así al segundo gran protagonista del parque de viviendas insular, los “pequeños” propietarios, es decir, quienes poseen de 2 a 5 viviendas. Una cantidad suficiente como para vivir, tener segunda residencia y hasta alquilar (todo a la vez si consigues tener una manita de casas). Esa porción lila supone 82.437 viviendas de un total de 364.822 en Gran Canaria. Pues eso, ¡que un poco más del 12% de propietarios es capaz de acumular el 22,6% de las viviendas de la isla!
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Uno empieza a pensar que quizás hemos subestimado el rol que este grupo tiene en la crisis de vivienda. Reconozcámoslo, era mucho más fácil convencerse de que toda la culpa era de los grandísimos propietarios, sin cara ni nombre conocidos. Está claro que estos actores gigantes no reman a favor de conseguir una solución, pero en realidad, una porción del problema también vive entre (o incluso, somos) nosotros.
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Por ejemplo, si yo entro en un portal inmobiliario como Irrealista, y veo que un piso de 50 metros cuadrados se alquila por 950 euros, ¿cómo voy a ser tolete/a y alquilarlo por menos? Algunos dirán que es un complemento a su salario, incluso a su pensión, y será muy cierto, porque la vida cada vez está más cara. Tan cierto como que, en España, la renta de los caseros es un 82% superior a la de los inquilinos, según un informe del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. ¡Afloja un fisco, hombre!
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Y ahora vamos con el segundo mito, el comodín de cargar el muerto a otro, y si es de lejos, mejor. Una cosita que muchos tienen en su mente, quizás por sustituir como referente al científico por el fantasma que antes se dedicaba a los fantasmas; cambiar al investigador por el mecánico que lo mismo sabe de bujías que de hipotecas, o suplir al sociólogo, arquitecto o geógrafo urbanista por el Presidente de tu Comunidad Autónoma (en el portal del Gobierno regional). ¡Tacháaaan!: la culpa del problema de la vivienda la tienen los extranjeros.
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La respuesta está, de nuevo, en el mapa. Del color amarillo al color rojo, comprobamos que los extranjeros no controlan el parque de vivienda en la isla. No son, ni mucho menos, el actor más relevante. Apenas representan el 4,3% de los propietarios, y controlan (lamento informar a los xenófobos populistas) solo el 3,72% de las viviendas (¿recuerdan lo que les dije más arriba sobre ese par de macro-propietarios que eran españoles?).
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Por lo tanto, se pretende legislar para todo el territorio con tintes racistas, basándose en un problema que solo está concentrado geográficamente en pocos municipios hiper-turistificados de la isla, como San Bartolomé de Tirajana, donde los extranjeros acumulan el 15% del parque, o Mogán, con un ya preocupante 32% del total de viviendas. Los problemas son piedras en el camino, no globos que inflas y desinflas según te convenga.
Estaría bien que, sin exculpar a los gobiernos, reflexionemos sobre nuestra influencia individual en el mercado de la vivienda, pero también sobre los intereses reales de aquellos que apuntan a quienes están a nuestro lado, por mucho que se llamen Anders o Lena, en lugar de fijarse en los que acumulan ceros en la cuenta bancaria y viviendas en sus patrimonios, independientemente de su origen. Ya saben, el proverbio chino dice que crisis significa oportunidad, sobre todo si eres rica/o.
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En definitiva, pueden reconocer que las mentiras son muy efectivas y nos convencen de cosas inverosímiles, como por ejemplo esa que dice que la Geografía solo sirve para memorizar capitales y ganar el quesito azul del Trivial. Otra ficción es que no existen soluciones reales para el problema de la vivienda o que todas pasan por construir más vivienda. Les invito a dar un descanso al móvil y pensar lo contrario con la lectura de “La vivienda en Canarias. Situación, perspectivas y propuestas”. Quizás no encuentren paz mental, pero sí reflexión y/o motivos de lucha.
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De paso, estamos aquí para destrozar tópicos. El primero: es evidente que a nadie le pagan un sueldo por saber la capital de Kazajistán o la altitud del Teide.
Lo del quesito azul está bien, pero a las geógrafas y los geógrafos se nos queda bastante corto.
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¡Vamos a verlo!

