Aguantando
carros y carretas



01·FEB·2026
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Piiiii, piiiii… otro coche más. Y ya van… tropecientos dos. Eso es lo que podría escuchar y decir cualquier persona que se pusiera a “contemplar” el trasiego de vehículos que un día normalito pasa por las carreteras de Las Palmas de Gran Canaria.
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Para ser sinceros, en el tráfico de la capital hay poco de “piiii, piiii” y mucho de “popó”. Señalo lo primero porque cualquiera que haya conducido fuera de las islas sabe que aquí vivimos en una especie de paraíso cívico de la conducción: en Canarias hay poco claxon y mucho de ceder amablemente el paso, por lo general. Lo segundo lo digo porque, directamente, la situación se está convirtiendo en una mierd*.
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Perdonen mi vocabulario, pero es que las cifras no mienten. Según los datos para 2024 que ofrece el ISTAC (Instituto Canario de Estadística), en Las Palmas de Gran Canaria había un total de 279 449 vehículos. Es decir que por cada 1 000 personas existían aproximadamente 735 vehículos. Pero claro, todos sabemos que por aquí no solo pasan los que están censados en el municipio. Potencialmente podrían transitar, como poco, los que están registrados en la isla, donde la situación es aún más complicada. Según la misma fuente, Gran Canaria contaba con 731 752 vehículos, o lo que es lo mismo, 847 vehículos por cada 1 000 habitantes.
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Tsss, y no te quejes, que el resto está peor. Solo están “mejor” en La Gomera, donde hay 821 vehículos por cada millar de habitantes. Como te decía, el resto de las islas supera la proporción canariona: Fuerteventura, 852; Tenerife, 870; Lanzarote, 902; El Hierro, 953… y la palma se la lleva, precisamente, La Palma, con 994 vehículos. Allí parece que hasta los bebés vienen con un cochecito (de los de verdad) bajo el brazo.
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Ahora pongamos sus motores en funcionamiento y veamos cómo y por dónde se mueven. El Cabildo de Gran Canaria tiene datos de todas las carreteras de la isla (ojo, se quedan fuera de estos números las calles y otras vías urbanas), gracias a una nutrida red de estaciones de aforo. Los más actualizados pertenecen al año 2024. Cada una de estas estaciones es capaz de medir la cantidad de vehículos que pasan por una vía (o, incluso, por cada uno de los sentidos de la vía) y, además, diferenciar si estos son ligeros (lo que serían turismos convencionales, motos, etc.) o pesados (como camiones, guaguas, entre otros). Con ello se elabora una estadística promedio que se denomina Intensidad Media Diaria (IMD), a través de la cual sabemos cuántos vehículos y de qué tipo pasan al día por un punto.
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Lógicamente, esa información pública es muy valiosa. Si nos fijamos en este mapa que rescata datos de las 54 estaciones de aforo que hay en el municipio, nos damos cuenta de que hay tramos de carreteras muy concurridos. Para que entender la magnitud del asunto basta decir que los mapas generales que miden la cantidad de tráfico en España suelen tener una última categoría que dice: “20 000 o más”, o, como mucho, cambian esa cifra por 25 000 o 50 000. Sin embargo, aquí hemos tenido que crear una que sirva para diferenciar las vías con un tráfico diario entre 70 000 y 80 000 vehículos. Repito: ¡¡diarios!!
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En el municipio hay 4 tramos que soportan el paso de más de 70 000 vehículos al día. Todos, marcados en rojo, pertenecen a la GC-3 y, entre ellos, apenas hay 600 metros.

El récord lo marca lo que sucede en el viaducto del Guiniguada. Allí, el promedio es que 151 689 vehículos lo atraviesan cada día. Unos 77 026 pasan (y pesan) en sentido sur, el tramo más transitado de la ciudad y otros 74 663 lo hacen en sentido norte. Ahora se puede entender mejor que el Cabildo se centrara en arreglar esa infraestructura (con una inversión de 11 millones de euros durante 3 años) y también que prohibiera el paso de casi todos los vehículos pesados, a excepción de las guaguas. El mapa del reverso delata esta situación. Ya quitadas las restricciones, muy probablemente el raquítico porcentaje que representaron los vehículos pesados en ese punto (1,4%) aumente en los próximos años, y la parte de la esfera marcada en rojizo vaya incrementándose.
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Aunque, con casi toda seguridad, nunca llegará a hacerlo tanto como en la GC-1 a la altura del Puerto de Las Palmas (también considerada como Avenida Juan Rodríguez Doreste), donde se alcanza el máximo porcentaje de vehículos pesados registrado en un tramo de carretera: 11,9%. Esto es totalmente lógico, pues tratándose de una zona entre lo industrial y lo logístico, son muchos los camiones, tráilers y otros vehículos similares que entran y salen. Un hecho que también ocurre en la GC-100 junto a Mercalaspalmas (9,2%), donde sobra decir por qué llegan a ese punto este tipo de vehículos.
Pero lo que sí es de peso, y cada vez más, son los problemas de tráfico. Atascos y más colas. A veces porque llueve; otras, por un nuevo accidente o avería en la GC-1 (baliza mediante); y, si no, por una carrera de no sé qué en Navidad. Al final, quemadas las personas y los embragues.
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La culpa de esto no solo la encontramos en una razón. Claro, podríamos destacar la cantidad de vehículos, donde a los propios de residentes se suman los de alquiler turístico. Pero también habría que añadir que el diseño de las vías es fundamental, donde, por cierto, no estaría de más implementar, aunque fuera de prueba, soluciones rápidas y baratas como, por ejemplo, “pintar” un carril BUS-VAO para ir saliendo del paso, en lo que ponen y no ponen en funcionamiento la metroguagua o el tren entre el norte y el sur de la isla (jaja, sigan soñando). Aunque, en realidad, los que nos dedicamos a la Geografía sabemos que esto tiene raíces más profundas que tienen que ver con la ordenación territorial. Por ejemplo, ¿de quién fue la idea de colocar dos centros comerciales, uno frente a otro, justo en la autovía que une la capital con el aeropuerto? ¿quién pensó que lo mejor era crear barrios periféricos sin servicios donde prácticamente es obligación coger el coche para encontrar lo que buscas —o necesitas— en los centros comerciales que antes citaba o en otros situados también a las afueras? ¿por qué no se fomenta más vivienda y actividades económicas fuera de la capital para evitar que todo pase y gravite sobre ella?
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Todas estas son preguntas que, según se mire, son fáciles o difíciles de contestar, aunque los profesionales en Geografía tienen capacidad de sobra para alcanzar una buena solución, como cuando apurada/o les preguntas para ganar el quesito azul del Trivial: ¿cuál es la capital a mayor altitud? Y te contestan: La Paz.
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De paso, estamos aquí para destrozar tópicos. El primero: es evidente que a nadie le pagan un sueldo por saber la capital de Kazajistán o la altitud del Teide.
Lo del quesito azul está bien, pero a las geógrafas y los geógrafos se nos queda bastante corto.
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¡Vamos a verlo!





